Antonio de Mora: "La voz que el sector de la aceituna de mesa necesitaba en Europa"
EFOI
5 de julio, 2026
La aceituna de mesa europea lleva demasiado tiempo hablando en voz baja.
Esto Le Interesa
Agrosevilla consolida en 2025 unas ventas de 196 millones de euros
Iokin Zuloaga: "El sector avícola, uno de los grandes perjudicados"
La UE reduce la producción de aceite de oliva por la caída en España
La aceituna de mesa europea lleva demasiado tiempo hablando en voz baja. Un sector que representa cerca de 858.000 toneladas de producción anual en la Unión Europea, que da trabajo a más de 80.000 explotaciones agrarias en el Mediterráneo y que ha conquistado mercados en más de 100 países de todo el mundo ha carecido, sin embargo, de una representación sectorial propia y especializada ante las instituciones de Bruselas. Ese déficit histórico acaba de corregirse con la constitución de EFOI, la European Federation of Olive Industry, impulsada por ASSOM de Italia, PEMETE de Grecia y ASEMESA de España, las tres grandes asociaciones sectoriales nacionales del continente.
Haber participado en la creación de esta federación, y asumir el cargo de Secretario General en esta primera etapa junto a Francisco Torrent, presidente de ASEMESA -que ocupará la presidencia de EFOI- durante los dos primeros años, es para mí un motivo de orgullo y, al mismo tiempo, una responsabilidad que asumo con plena conciencia de lo que está en juego. España es el primer productor, transformador y exportador de aceituna de mesa del mundo, y que su asociación lidere esta nueva institución no es solo un reconocimiento a nuestra trayectoria: es también una llamada a la acción.
La representación fragmentada ya no es suficiente
Durante años, las organizaciones europeas de carácter transversal —aquellas que agrupan a decenas de sectores agroalimentarios diferentes— han sido el único canal de interlocución del sector de la aceituna de mesa ante la Comisión Europea, el Parlamento y el Consejo. No es un reproche a esas organizaciones, que desempeñan una labor valiosa, es simplemente una constatación: cuando se comparte altavoz con cereales, lácteos, carnes, hortalizas y otros muchos sectores, la voz de la aceituna de mesa queda inevitablemente diluida.
La complejidad técnica, comercial y regulatoria de nuestro sector exige una representación específica, capaz de articular argumentos especializados, de moverse con agilidad entre los tecnicismos de los acuerdos comerciales, de anticipar los efectos de cada nueva normativa y de trasladar a los decisores europeos la realidad de una industria con características propias. Eso es lo que nace con EFOI: una voz dedicada en exclusiva a la aceituna de mesa, con la legitimidad de representar a los tres principales países productores de la UE.
Una agenda urgente con asuntos pendientes
La nueva federación no llega en un momento tranquilo. Llega en un momento en que el sector acumula agravios, desafíos y oportunidades desaprovechadas que exigen una respuesta europea coordinada y contundente.
El Acuerdo UE-Mercosur: una injusticia inaceptable
El primero y más urgente de los asuntos que EFOI deberá afrontar es la revisión del trato que el Acuerdo entre la Unión Europea y el bloque Mercosur dispensa a la aceituna de mesa. Mientras que el acuerdo elimina aranceles para multitud de productos agrícolas procedentes de Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, la aceituna de mesa europea ha quedado fuera de los beneficios recíprocos que hubieran compensado esa apertura. Lo que se ha producido es, en esencia, una apertura unilateral que pone en desventaja competitiva a nuestros productores frente a competidores que, además, no están sujetos a los mismos estándares de producción, de sostenibilidad medioambiental ni de condiciones laborales que se exigen en Europa.
El sector lo ha vivido como una puñalada por la espalda y como una falta de consideración injustificable por parte de la Comisión Europea. Desde EFOI reclamaremos con toda firmeza que se revise este trato y que se garantice una verdadera reciprocidad que no coloque a las empresas europeas en posición de inferioridad.
Los aranceles estadounidenses a la aceituna negra española: aplicar lo que ya se ha ganado
España ha librado una larga batalla jurídica ante la Organización Mundial del Comercio por los aranceles arbitrarios que Estados Unidos impuso a la aceituna negra española. Esa batalla se ganó: la OMC ha dado la razón a España y a la Unión Europea en sus resoluciones. Sin embargo, los aranceles siguen vigentes en la práctica, con consecuencias gravísimas para los productores españoles que han visto cómo su acceso al mercado americano quedaba bloqueado.
No es admisible que una resolución favorable de la OMC no se traduzca en acciones efectivas de presión por parte de la UE. EFOI trabajará para que la Comisión Europea intensifique su posición negociadora y utilice todos los instrumentos a su disposición para que las resoluciones internacionales favorables al sector se conviertan en realidad comercial, no en meras declaraciones de principios.
El dumping y la competencia desleal: proteger el mercado europeo
Un tercer frente de batalla crítico es el de la competencia desleal. Países productores del norte de África —situados geográficamente a las puertas de la Unión Europea y con ventajas logísticas evidentes— están incrementando de manera sostenida sus exportaciones al mercado comunitario en condiciones que no son equiparables a las que se exigen a las empresas europeas. Las diferencias en costes laborales, en exigencias medioambientales y en normativas de producción crean una asimetría que el libre mercado por sí solo no puede corregir.
La UE dispone de instrumentos de defensa comercial —medidas antidumping, salvaguardias, controles de origen— que deben activarse con mayor determinación para proteger a un sector europeo que compite con una mano atada a la espalda. Desde EFOI impulsaremos que la Comisión aplique estos mecanismos sin vacilaciones cuando las evidencias de competencia desleal sean claras.
Los programas de promoción europeos: un potencial desaprovechado
Europa destina anualmente centenares de millones de euros a programas de promoción agroalimentaria en terceros mercados. Sin embargo, una revisión honesta de los resultados obtenidos en el sector de la aceituna de mesa obliga a reconocer que estos programas no han logrado mejorar de forma significativa la competitividad ni el posicionamiento de las aceitunas “Made in Europe” en los mercados internacionales.
La burocracia que rodea el acceso a estas ayudas, la falta de coordinación entre las propuestas nacionales, la escasa vinculación entre los objetivos de promoción y las necesidades reales del sector y la dificultad para medir el impacto real de las campañas son algunos de los problemas que EFOI identificará y pondrá sobre la mesa. No se trata de rechazar estos programas, sino de reformarlos profundamente para que sean un instrumento real de competitividad y no un ejercicio de buenas intenciones con escaso retorno.
Europa debe ser consciente de su liderazgo mundial
Hay un dato que debería ser incuestionable en cualquier mesa de negociación en Bruselas: la Unión Europea es el primer productor y exportador mundial de aceituna de mesa. No el segundo. No un actor simplemente relevante. El primero, con diferencia. Un producto de la Dieta Mediterránea con demanda creciente en todos los continentes, con un potencial de mercado enorme y con una historia de calidad, tradición e innovación que ningún otro productor del mundo puede igualar.
Y sin embargo, durante demasiado tiempo, el sector ha tenido que pedir en lugar de exigir, ha tenido que explicarse en lugar de ser escuchado, ha tenido que adaptarse a decisiones que no lo tenían en cuenta en lugar de ser parte activa de las soluciones.
EFOI cambia ese paradigma. Con una federación específica, con datos sólidos, con argumentos técnicos y con la legitimidad de representar conjuntamente a España, Italia y Grecia —los tres pilares de la producción europea de aceituna de mesa—, vamos a ocupar el espacio que nos corresponde en Bruselas. La UE debe tratar a este sector como lo que es: un sector estratégico, con peso económico, social y cultural, que merece atención, protección y apoyo a la altura de su importancia.
El camino no será fácil. Hay intereses contrapuestos, inercias institucionales difíciles de mover y una agenda europea repleta de prioridades que compiten entre sí. Pero la aceituna de mesa europea tiene a su favor lo más importante: la razón, los números y, por primera vez, una voz unida y especializada para hacerlos valer.
El momento es ahora
La constitución de EFOI no es el punto de llegada de un proceso. Es el punto de partida de uno nuevo. Una federación vale lo que vale su capacidad de influir, de movilizar y de conseguir resultados concretos para las empresas y los trabajadores del sector. Somos plenamente conscientes de ello y es con ese criterio de utilidad práctica con el que mediremos nuestro trabajo.
Los primeros pasos ya han dejado claro que hay voluntad política en las tres asociaciones fundadoras, que hay agenda compartida y que hay determinación para actuar. Los asuntos que tenemos sobre la mesa —el acuerdo Mercosur, los aranceles de EE. UU., la competencia desleal, los programas de promoción— no admiten dilaciones. Son problemas que afectan hoy a empresas reales, a empleos reales y a comunidades rurales reales en España, Italia y Grecia.
Por eso, más allá del orgullo legítimo que supone este hito histórico para el sector, lo que predomina en quienes hemos asumido la responsabilidad de poner en marcha EFOI es la urgencia. Europa tiene todo para liderar el mercado mundial de la aceituna de mesa durante las próximas décadas. Solo necesita una cosa más: decidir que este sector merece estar en el centro de su agenda, no en sus márgenes.
Más noticias de Opinión
Destacadas
Te Recomendamos
Suscripción a 10 números consecutivos de la Revista Alimentaria desde la fecha de la suscripción
Más información
Legalimentaria
Base de datos de legislación alimentaria europea, española y comunidades autonómicas



