Lluís Farré, Presidente de la Asociación Española de Fabricantes de Yogur y Postres Lácteos Frescos (AEFY)

Día Mundial de la Salud Digestiva: cuidar la microbiota a través de la dieta mediterránea

Asociación Española de Fabricantes de Yogur y Postres Lácteos Frescos (AEFY)

12 de julio, 2026

Una fecha que nos invita a reflexionar sobre la importancia de cuidar uno de los grandes pilares de nuestro bienestar, el sistema digestivo



Lluís Farré
Presidente de la Asociación Española de Fabricantes de Yogur y Postres Lácteos Frescos (AEFY)

 

El pasado 29 de mayo celebramos el Día Mundial de la Salud Digestiva, una fecha que nos invita a reflexionar sobre la importancia de cuidar uno de los grandes pilares de nuestro bienestar, el sistema digestivo. Lo que comemos -y cómo lo comemos- influye directamente en nuestra digestión, en el funcionamiento del sistema inmunitario, en la absorción de nutrientes e incluso en nuestro estado de ánimo; un impacto que desde la Asociación Española de Fabricantes de Yogur y Postres Lácteos Frescos (AEFY) queremos difundir desde el rigor científico y la colaboración con expertos en nutrición.

Así, la microbiota intestinal, que es el conjunto de microorganismos que habitan en nuestro intestino, está creciendo en protagonismo, ya que mantener su equilibrio es esencial para preservar la salud a largo plazo. Y, frente al aumento de mensajes contradictorios o soluciones rápidas, debemos recordar que la clave está en la construcción de hábitos alimentarios equilibrados, accesibles para todos y respaldados por la evidencia científica.

Por eso, instituciones como la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) señalan la dieta mediterránea como uno de los modelos alimentarios más saludables y sostenibles. Su base de alimentos, donde se encuentran los fermentados, contribuye de forma natural al equilibrio de la microbiota intestinal y al mantenimiento de una buena salud digestiva.

El yogur, un aliado del aparato digestivo

Entre esos alimentos destaca el yogur, presente desde hace generaciones en nuestra alimentación. Más allá de su valor cultural y gastronómico, hoy sabemos que es un alimento nutricionalmente denso y una fuente natural de probióticos: microorganismos vivos que aportan beneficios para la salud y que están asociados a una mejor digestión de la lactosa y al equilibrio de la microbiota. Además, aporta proteínas como calcio, fósforo y vitaminas del grupo B, siendo una opción muy fácil de incluir en la dieta, especialmente la de los más pequeños.

Y es que, en población infantil, diversos estudios han mostrado beneficios asociados a la incorporación regular de yogur en la alimentación escolar, incluyendo una reducción de infecciones gastrointestinales y una mejor absorción de nutrientes esenciales.

Aunque su impacto positivo se extiende a todas las etapas de la vida, ya que en personas mayores mantener una microbiota equilibrada también puede contribuir a preservar la función inmunitaria y mejorar la calidad de vida.

Salud, educación y ciencia

Aprender a comer bien sigue siendo una de las herramientas más eficaces de prevención en salud pública, y es por ello que desde AEFY incidimos en la importancia de trasladar a la sociedad mensajes claros, rigurosos y basados en la evidencia científica en alimentación.

En un momento en el que la información sobre alimentación circula de forma masiva y muchas veces confusa, necesitamos reivindicar el valor de la dieta mediterránea, de alimentos como el yogur y de los hábitos saludables provenientes del consenso científico para cuidar algo tan esencial como la salud digestiva en todas las etapas de la vida.


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