Miguel Angel Higuera: "El sector porcino español desempeña un papel fundamental"
ANPROGAPOR (Asociación Nacional de Productores de Ganado Porcino)
14 de junio, 2026
El papel estratégico del sector porcino español en la seguridad alimentaria y la economía agroalimentaria
Esto Le Interesa
Heineken España innova en los segmentos de mayor crecimiento
Suntory Beverage & Food Iberia invierte 98 millones en su fábrica de Toledo
El sector agroalimentario español consolida su relevancia económica
Miguel Angel Higuera
Director
ANPROGAPOR (Asociación Nacional de Productores de Ganado Porcino)
En la actualidad, estamos inmersos en un escenario global marcado por la incertidumbre geopolítica, las tensiones comerciales, la volatilidad de los mercados energéticos y los desafíos asociados al cambio climático. Por ello, la seguridad alimentaria se ha convertido en una cuestión estratégica para todos los países desarrollados de cara a garantizar el acceso a alimentos sanos, seguros, suficientes, asequibles y producidos bajo elevados estándares de calidad. Y este posicionamiento ya no es únicamente una cuestión agraria o económica; constituye un elemento esencial de estabilidad social, autonomía estratégica y resiliencia nacional. El sector porcino no solo juega un papel estratégico en la seguridad alimentaria, en las 2 interpretaciones que la palabra “seguridad” tiene en castellano, sino que es motor vertebrador del medio rural puesto que de forma genérica representa, entre producción e industria, más del 18% del PIB Rural (pueblos con menos de 5.000 habitantes)
En este contexto, el sector porcino español desempeña un papel fundamental. Su contribución trasciende ampliamente el ámbito ganadero para convertirse en uno de los principales motores de la economía agroalimentaria española, gracias a un tejido industrial potente. Tanto la producción como la industria son referentes a nivel internacional en producción sostenible y competitiva dentro de un marco hiperregulado que es la Unión Europea. Nos miran, nos observan, nos estudian y tratan de copiarnos.
España se ha consolidado como el primer productor de porcino de la Unión Europea a nivel ganadero desde el 2015 y a nivel industrial desde el 2019, representando el 25% de la producción de carne de porcino de la UE. A nivel internacional mantenemos el tercer puesto a nivel de producción cárnica y el cuarto en censo de animales disputándonos la posición con la pujante Brasil y solo superados por China (1º) y Estados Unidos (2º). Este liderazgo europeo y pódium mundial no se ha improvisado, ha sido fruto de décadas de inversión, profesionalización, innovación tecnológica y adaptación permanente a las exigencias de los mercados, los consumidores y los legisladores basándonos en una estrategia predefinida que podríamos datar cuando los que nos precedieron se sentaron allá por 1985 para analizar las amenazas de la entrada en el Mercado Común Europeo, establecer la erradicación de la PPA como primer paso necesario, estructurar cómo se deben construir las granjas y elevar los estándares de la industria para abrir las puertas de los más de 140 destinos donde España ha sido capaz de posicionar su carne y productos del cerdo
Sostenibilidad de la economía española
Desde, eminentemente, el medio rural donde el sector porcino ganadero está implantado y gran parte del tejido industrial hasta los confines del mundo, ese es el recorrido de un sector pujante, potente que no ha necesitado ayudas externas para ser competitivo y cuya dimensión económica constituye uno de los principales argumentos que explican su carácter estratégico.
La producción porcina aporta aproximadamente el 16% de toda la Producción Final Agraria española y más del 42% de la Producción Final Ganadera, situándose como la actividad ganadera más importante del país desde el punto de vista económico. Ninguna otra producción animal alcanza actualmente una contribución similar. Esta relevancia se refleja también en términos de producción. Durante 2025 España produjo más de 5,3 millones de toneladas de carne de porcino procedentes de más de 55 millones de animales sacrificados, consolidando una capacidad productiva capaz de atender tanto la demanda nacional como los mercados internacionales más exigentes.
La dimensión económica del sector no finaliza en las explotaciones ganaderas. Al contrario, uno de los grandes factores diferenciales del modelo español es la existencia de una potente industria transformadora que convierte la producción primaria en productos de alto valor añadido valorados y reconocidos por su calidad y diferenciación.
Según los datos más recientes, el sector porcino generó en 2025 una facturación cercana a los 25.000 millones de euros y sostiene más de 415.000 empleos directos e inducidos a lo largo de toda la cadena de valor. Por su parte, la industria cárnica española supera actualmente los 42.000 millones de euros de facturación anual y representa la principal rama de la industria alimentaria nacional.
Estas cifras ponen de manifiesto que el porcino no es únicamente una actividad ganadera. Se trata de una cadena económica compleja e integrada que involucra a productores, veterinarios, fabricantes de piensos, empresas de genética, transportistas, industrias de transformación, centros tecnológicos, exportadores y distribuidores. Las necesidades de funcionamiento de las granjas de porcino en España hacen que se retornen más de 9.000 millones de euros anuales en todos los inputs necesarios para producir nuestro preciado animal: pienso, servicios veterinarios, ingenieros, nutrólogos, instalaciones, reparaciones, logística… hace que el impacto sobre la economía rural sea una pieza clave que además da cobertura a otros sectores que sin el porcino no tendrían fuerte atractiva suficiente. La relevancia del impacto positivo que tiene el sector en el medio rural adquiere una dimensión especial en el actual contexto demográfico. Mientras numerosas zonas rurales afrontan desafíos relacionados con la despoblación, el envejecimiento y la pérdida de actividad económica, la producción porcina continúa generando empleo estable, inversiones y oportunidades de desarrollo personal y profesional. Cada granja de porcino impulsa una amplia red de servicios auxiliares vinculados al transporte, la sanidad animal, la nutrición, el mantenimiento de instalaciones, la gestión medioambiental y la logística. Del mismo modo, las industrias cárnicas instaladas en municipios rurales contribuyen decisivamente a fijar población y sostener el tejido socioeconómico local. Lo que algunos y de forma despectiva llaman macrogranja, es capaz por si sola y por la atracción de profesionales conseguir que se mantenga abierta la escuela rural. 1 granja = 1 escuela.
La experiencia demuestra que allí donde existe una actividad agroganadera sólida, existen mayores posibilidades de mantener servicios públicos, infraestructuras y actividad económica.
Seguridad alimentaria: tener la seguridad que no te va a faltar comida
En los tiempos actuales donde es fácil ser un “hater” de estómago lleno gracias a que nos podemos permitir el lujo de elegir porque la oferta es amplia, la gama atractiva y con accesibilidad casi garantizada para todos los niveles de renta. Esta situación dista mucho de la situación de otras regiones del mundo o de un futuro cercano donde este planeta va a tener que alimentar 10.000 millones de bocas lo que va a suponer para los próximos 50 años unas necesidades de incremento en producción de alimento de más de un 25% y donde la tecnología e innovación van a ser claves. Hay que garantizar la suficiencia alimentaria para esta generación y para las próximas manteniendo sector productores competitivos y medioambientalmente sostenibles.
Es fácil acordarse como situaciones que hemos vivido y estamos viviendo: la pandemia de COVID-19, las interrupciones logísticas globales, la guerra en Ucrania o las crisis energéticas han evidenciado la vulnerabilidad de tener que depender de terceros para disponer de bienes de primera necesidad. Durante estos episodios, el sector porcino español demostró una notable capacidad de adaptación y resiliencia, manteniendo el suministro de alimentos a millones de consumidores dentro y fuera de nuestras fronteras.
La seguridad alimentaria no consiste únicamente en producir alimentos en cantidad suficiente. Implica también garantizar elevados niveles de calidad, seguridad sanitaria, trazabilidad y accesibilidad económica. En todos estos ámbitos, el modelo español constituye una referencia internacional.
El cuidado y la producción de nuestros animales
Uno de los pilares sobre los que se sustenta el liderazgo internacional del sector porcino español es su elevado nivel sanitario que nos ha permitido ser referente en seguridad alimentaria y el cuidado y trato hacia nuestros animales gracias a los elevados estándares en materia de bienestar animal. En la actualidad, estamos viviendo una crisis donde el sector porcino esta sufriendo el daño colateral de tener el virus de la Peste Porcina Africana en jabalíes. Industrias libres de la enfermedad que se suministran de granjas negetivas con animales sanos, han perdido el acceso a importantes mercados de exportación debido al cambio de estatus frente a la PPA, por la difícil gestión de la sobrepoblación de jabalíes en España que hace que el contacto entre humano y jabalí y jabalí y humano sea demasiado frecuente y genera situaciones de alto riesgo: accidentes de tráfico, ataques y mordeduras, daños en cultivos, transmisión de enfermedades y en este caso: cierre de mercados de exportación.
Es por esta razón por lo que España es el único país de la UE que dispone de una normativa de obligado cumplimiento en materia de bioseguridad, es por esta razón por lo que las granjas están diseñadas para que no entre ni salga ningún patógeno y así proteger lo más precioso que tenemos: nuestros animales. La amenaza permanente de enfermedades emergentes como la Peste Porcina Africana ha contribuido a reforzar aún más la cultura preventiva del sector. La estrecha colaboración entre productores, veterinarios y administraciones constituye una de las principales fortalezas del modelo español.
Pero la sanidad animal no debe interpretarse únicamente como una obligación regulatoria, constituye también una ventaja competitiva que mejora la eficiencia de producción y además genera confianza en los mercados internacionales facilitando el acceso a destinos comerciales de alto valor estratégico.
El cuidado y la protección del medio ambiente
La sostenibilidad se ha convertido en una prioridad estratégica para toda la cadena agroalimentaria europea: sin sostenibilidad económica no hay sostenibilidad ni social ni ambiental y sin sostenibilidad ambiental el futuro de nuestros campos, cosechas, piensos y animales está comprometido. El cuidado y la protección del medio natural es lo que lleva haciendo el sector generación tras generación. Este aspecto se materializa en que el sector porcino español lleva años impulsando medidas orientadas a mejorar la eficiencia productiva y reducir su huella ambiental, no solo con palabras si no con hechos: España ha reforzado la normativa de emisiones europea aplicando medidas adicionales de reducción de gases de efecto invernadero, mitigación de emisiones de amoniaco y generación de abonos orgánicos. La mejora genética, la alimentación de precisión, la digitalización de procesos, la optimización del uso de recursos y las nuevas tecnologías de gestión están permitiendo producir más utilizando menos agua, menos energía y menos materias primas por kilogramo de carne producido. Casi todas las actividades humanas son extractivas, sin embargo la ganadería es de las pocas actividades humanas que son regenerativas proporcionando al medio los recursos necesarios para su equilibrio en forma de nutrientes y materia orgánica.
Con un objetivo de constante mejora, se están desarrollando e implantando numerosas iniciativas destinadas a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, mejorar la gestión de nutrientes y avanzar hacia modelos de producción cada vez más alineados con los principios de la economía circular. Estas mejoras están amparadas por el término “Mejores Técnicas Disponibles” que garantizan objetividad en los resultados tras su implementación. Esto ha hecho que el sector porcino a nivel de granja haya reducido en los últimos 20 años un 43% las emisiones de gases de efecto invernadero por kg de carne y más de un 30% en el uso de agua.
Hay que contemplar adicionalmente que Europa es deficitaria en fertilizantes minerales claves para garantizar una producción agraria sostenible. La sustitución de los fertilizantes minerales por los abonos orgánicos mejora la biodisponibilidad de los nutrientes en el medio a disposición de los cultivos previniendo la contaminación de las aguas por sobrefertilización mineral. Los conflictos mundiales han puesto de manifiesto la debilidad europea en materia de fertilización por lo que nuevamente, las granjas como productores de abonos orgánicos Km0, juegan un papel critico en el mantenimiento de la riqueza de los suelos y la economía agraria.
Una apuesta de futuro para España
El sector porcino español afronta importantes retos relacionados con la erradicación de la Peste Porcina Africana en jabalíes, la evolución normativa y sobrecarga burocrática, la sostenibilidad ambiental, la competitividad internacional o las nuevas demandas sociales. Sin embargo, dispone también de fortalezas extraordinarias construidas a lo largo de décadas de esfuerzo colectivo. El liderazgo productivo del sector porcino, su excelencia como motor de profesionalidad, su capacidad exportadora, su contribución al desarrollo rural y su compromiso con la innovación lo convierten en uno de los activos estratégicos más importantes de la economía agroalimentaria española.
En un mundo cada vez más incierto, disponer de una producción ganadera sólida, eficiente y sostenible constituye una garantía de seguridad alimentaria, estabilidad económica y cohesión territorial, garantizando productos que satisfacen todas las necesidades y demandas del consumidor: variedad, calidad, salud, sabor y accesibilidad.
El porcino español no es solamente una historia de éxito económico. Es, sobre todo, una pieza esencial para construir un sistema alimentario seguro, competitivo y sostenible para las próximas generaciones.
Más noticias de Opinión
Destacadas
Te Recomendamos
Suscripción a 10 números consecutivos de la Revista Alimentaria desde la fecha de la suscripción
Más información
Legalimentaria
Base de datos de legislación alimentaria europea, española y comunidades autonómicas



