En el vino, la confianza siempre ha sido parte del ritual. Confiamos en una denominación, en una bodega, en un distribuidor, en el consejo de una tienda especializada. Pero el mercado ha cambiado: hoy una botella puede recorrer varios países, cambiar de canal y aterrizar en una mesa a miles de kilómetros del viñedo. En ese trayecto, el valor de marca —y el precio— se sostienen sobre un activo tan intangible como frágil: la autenticidad.
Por eso, la gran transformación que vive el sector no es solo digitalizar una etiqueta o “contar una historia” en un QR. Es pasar del “me lo creo” al “lo verifico” con pruebas robustas y accesibles. En este contexto, Vinok plantea una propuesta clara: integrar un chip NFC único en cada botella y vincularlo a un registro en blockchain, de forma que cualquier persona pueda confirmar la autenticidad con su móvil en segundos y acceder a información del producto de manera transparente.
DEL GESTO AL DATO: CÓMO FUNCIONA UNA BOTELLA “VERIFICABLE”
La experiencia empieza con un gesto tan sencillo como acercar el smartphone a la botella. El chip NFC actúa como identificador único; a partir de ahí, se consulta un registro digital que, al estar respaldado por blockchain, aporta garantías de inmutabilidad: una vez registrada la información, no se puede modificar ni eliminar sin dejar rastro.
Para el consumidor es inmediato: verificación y contenido. Para la bodega, es una capa de seguridad y un nuevo punto de contacto. La botella deja de ser solo packaging y se convierte en un canal de comunicación que vive en el momento más valioso: cuando el cliente ya tiene el producto en la mano.
Esta lógica permite elevar el estándar de transparencia. En lugar de una ficha genérica, se puede mostrar información relevante y accionable: origen, fecha de embotellado, detalles de elaboración, tipo de barrica, notas de cata y sugerencias de maridaje. Y, sobre todo, se abre la puerta a experiencias: contenido exclusivo, historias del viñedo, acceso a eventos o promociones vinculadas a una botella concreta.
MÁS QUE ANTIFALSIFICACIÓN: TRAZABILIDAD, MARCA Y MARKETING MEDIBLE
La falsificación —y, en general, las desviaciones de canal— no solo dañan ventas. Erosionan el posicionamiento, multiplican la desconfianza y afectan a la reputación. Con un sistema basado en NFC + blockchain, la bodega refuerza la capacidad de demostrar el origen y de detectar comportamientos anómalos en la distribución cuando la interacción con el producto deja huella digital.
Pero la oportunidad más estratégica es otra: recuperar datos e inteligencia comercial allí donde el sector tradicionalmente ha sido ciego. En un entorno donde la venta puede estar mediada por importadores, distribuidores o retailers, la marca suele perder el pulso del consumidor final. El “momento del escaneo” reabre esa relación: permite conocer dónde y cuándo se interactúa con el producto y adaptar campañas, contenidos o activaciones en función del interés real.
Dicho de manera simple: se pasa de imprimir miles de contraetiquetas iguales a construir una experiencia que se optimiza con información. Para bodegas que compiten por diferenciación, esto se traduce en mejores argumentos, más fidelización y una narrativa consistente en mercados de alto valor.
UN CASO REAL: PRADOREY REFUERZA SU APUESTA POR LA AUTENTICIDAD
En innovación, los pilotos importan; la continuidad valida. En abril de 2025, Vinok comunicó que la nueva edición de Pradorey Élite llegaba al mercado incorporando, por segunda vez consecutiva, su tecnología basada en chips NFC y trazabilidad inteligente. No es un detalle menor: cuando una bodega repite la integración, está enviando un mensaje al mercado de que la verificación y la transparencia se han convertido en parte del producto, no en un experimento.
Este tipo de despliegues funcionan como señal de confianza y como argumento comercial frente a clientes y prescriptores: si el consumidor puede comprobar la autenticidad en segundos, el valor percibido sube y el riesgo baja. Y en el vino premium, el riesgo es uno de los grandes enemigos del precio.
LA ADOPCIÓN SE ACELERA CUANDO HAY FINANCIACIÓN
La tecnología compite con una barrera habitual en el sector agroalimentario: la inversión inicial. En octubre de 2025, Vinok anunció un acuerdo con Banco Sabadell orientado a facilitar el salto digital del sector vinícola y agroalimentario, ofreciendo acceso a sus soluciones tecnológicas con financiación de hasta el 100 % por parte de la entidad.
Este tipo de alianzas es un catalizador. Reduce fricción, permite desplegar pilotos con menor presión de caja y acelera el paso del “lo estudio” al “lo implemento”. Para un sector donde muchas decisiones se toman campaña a campaña, convertir la innovación en un proyecto financiable puede marcar la diferencia.
DEL VINO A TODO EL AGROALIMENTARIO PREMIUM: EL MISMO PROBLEMA, LA MISMA SOLUCIÓN
Aunque el vino sea el mejor escaparate —por valor por unidad, exportación y exposición a fraude—, la tesis se sostiene en todo producto donde el origen es parte del precio. En aceite de oliva virgen extra de gama alta, jamón ibérico, quesos artesanos con DOP/ IGP, conservas gourmet, mieles monoflorales, cafés de especialidad o productos ecológicos certificados, el consumidor compra calidad… pero también compra confianza.
Y esa confianza se enfrenta a tres retos recurrentes:
1) sustituciones y falsificaciones (producto “parecido” que se hace pasar por el original);
2) cadenas de distribución complejas, con riesgo de desvíos de canal;
3) un consumidor más exigente, que pide pruebas de origen, sostenibilidad y proceso.
La verificación con NFC + blockchain encaja de forma natural: permite demostrar autenticidad, dar transparencia al recorrido y, además, conectar contenido y marca con el momento de compra o consumo. En un mercado donde el relato es importante, la diferencia es que el relato se apoya en un registro verificable.
LA ETIQUETA COMO NUEVO CANAL COMERCIAL
Durante décadas, el packaging ha sido un soporte. En la nueva economía del producto premium, empieza a comportarse como un canal: autentica, informa y activa. El cambio de mentalidad es potente: no se trata de “poner tecnología” en una botella, sino de proteger margen, reforzar marca y convertir cada unidad en un punto de contacto directo con el cliente.
En un sector donde el tiempo es valor —tiempo en el viñedo, en bodega, en curación, en selección—, proteger ese tiempo frente al fraude y convertirlo en una experiencia verificable es una de las palancas más sólidas para competir. Para bodegas y productores agroalimentarios que buscan crecer en mercados exigentes, la autenticidad ya no es un discurso: es una ventaja operativa y comercial.
Más información en www.vinok.es