Diego Galilea San Martín: "El Valle del Ebro: mucho más que un Silicon Valley agroalimentario"
ALINAR
4 de enero, 2026
Es un ecosistema agroalimentario único en Europa, con identidad propia, una tradición sólida, un conocimiento incalculable y un valor incuestionable
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Diego Galilea San Martín
Director general de ALINAR
Asociación de Industrias Agroalimentarias de Navarra, La Rioja y Aragón
Silicon Valley, icono de progreso, innovación y futuro, hace referencia a un ecosistema tecnológico localizado en un territorio muy concreto (Valle de Santa Clara, California) en el que se integran las empresas tecnológicas más importantes del mundo. Cuenta con una protección y una consideración estratégica por parte de la administración estadounidense, consciente de que es un potente imán para la inversión, el talento, la generación de riqueza y un verdadero orgullo para el país y sus conciudadanos. Además, los americanos han sabido comunicarlo eficazmente, haciendo de este valle la envidia internacional en cuanto a tecnología se refiere, y de un modo tan global que cualquier ciudadano de a pie en España sabe decirte de qué trata ese carismático valle que pocos han visitado.
Sin embargo, si a esos mismos ciudadanos se les pregunta por el valle agroalimentario del Ebro o Ebro Food Valley, lo más probable es que la respuesta no sea tan clara. En estos tiempos que corren es difícil ignorar que de poco sirve lo que vales si no lo sabes transmitir adecuadamente.
En este sentido, conviene recordar que a orillas del río Ebro y gracias al duro trabajo de quienes han sembrado la tierra y criado a los animales, comenzó a desarrollarse a mediados del siglo XX un sólido tejido de industrias agroalimentarias. Con esfuerzo, inversión, riesgo, y acompañadas del mejor talento, muchas de ellas evolucionaron hacia empresas alimentarias altamente profesionalizadas y, en algunos casos, hacia grupos agroalimentarios de referencia a nivel nacional e internacional.
Este tejido empresarial, que precisamente fundó esta Asociación que yo represento en 1977, fue el germen además del desarrollo de un centro tecnológico agroalimentario hoy líder en innovación en España. Junto a él han florecido nuevas startups de alimentación, bajo el abrazo de empresas ya consolidadas y con el respaldo de una investigación agroalimentaria de primer nivel. Todo ello conforma un hábitat singular, muy sensible a cualquier cambio, pero con un inmenso potencial y una fuerte tradición, que mantiene una relación de simbiosis con el entorno rural y sus habitantes.
Para hacernos una idea, es como si en Silicon Valley, además de las sedes de las empresas tecnológicas y el talento, también tuvieran en su entorno los yacimientos de materias primas críticas o los procesos de manufactura de los dispositivos. En nuestro humilde valle del Ebro se concentra tanto el “know-who” (saber quién) como el “know-how” (saber cómo) en un ámbito vital para el ser humano como es la alimentación. Es un ecosistema agroalimentario único en Europa, con identidad propia, una tradición sólida, un conocimiento incalculable y un valor incuestionable.
Ahora nos falta una pieza clave: empezar a comunicarlo mejor. Ese va a ser uno de los principales retos de ALINAR para este 2026 y debería serlo también para las propias administraciones públicas. El agroalimentario no es solo un sector: es nuestra identidad, nuestro motor y nuestro futuro. Contemos nuestra historia con orgullo y ambición, porque somos un referente agroalimentario internacional en calidad, sabor, seguridad alimentaria, sostenibilidad e innovación.
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