El pueblo de Cantabria que busca el tomate que sabe a tomate
Ayuntamiento de Polanco
17 de julio, 2026
Polanco y el Banco de Semillas de Tomate Antiguos llevan años buscando por huertas familiares para encontrar variedades heredadas de abuelos y padres
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Hay tomates que no tienen nombre. O, al menos, no uno que aparezca escrito en una etiqueta. Son «los de casa», «los que plantaba el abuelo» o «los que me dio un vecino». Cada verano vuelven a crecer en la misma huerta y, cuando llega el final de la temporada, alguien escoge el mejor fruto, guarda sus semillas y espera pacientemente a la primavera siguiente. Es precisamente ese tomate el que busca Polanco.
El Ayuntamiento de Polanco (Cantabria), en colaboración con el Banco de Semillas de Tomate Antiguo, ha iniciado una particular búsqueda: encontrar «el tomate que sabe a tomate». Ese que lleva años cultivándose en una pequeña huerta familiar, que ha pasado de abuelos a padres y de padres a hijos y cuyas semillas se guardan cada temporada para volver a plantar al año siguiente.
La alcaldesa de Polanco, Rosa Díaz, ha presentado una iniciativa que pretende aumentar la riqueza agroalimentaria conservada en el Banco de Semillas de Tomate Antiguo y, sobre todo, mirar hacia esas pequeñas huertas en las que podrían estar creciendo variedades desconocidas fuera de unos pocos hogares. Porque detrás de un tomate aparentemente normal puede esconderse una variedad única.
Los tomates antiguos son variedades no híbridas seleccionadas y conservadas durante años por agricultores y familias. Tomates elegidos por su sabor, su aroma y su textura y no porque todos tengan exactamente el mismo tamaño, el mismo color o sean capaces de soportar semanas de almacenamiento y largos viajes hasta llegar a un supermercado. Para Rosa Díaz son «auténticos tesoros gastronómicos que tenemos la obligación de intentar preservar».
¿Y si el tomate de tu abuelo es único en el mundo?
El objetivo de la iniciativa es sencillo: conseguir que quienes llevan años cultivando tomates para casa sean conscientes de que quizá tengan entre sus manos «joyas únicas en el planeta».
Semillas heredadas de los padres. Tomates que llegaron a una familia a través de un amigo. Variedades intercambiadas hace décadas entre vecinos y que, verano tras verano, han seguido plantándose casi por costumbre. Son precisamente esas historias las que quiere encontrar el Banco de Semillas de Tomate Antiguo.
Todas las personas que dispongan de una huerta en la que cultiven tomates a partir de sus propias semillas pueden contactar con el Banco de Semillas a través de la web de la Feria Nacional del Tomate Antiguo. El objetivo es conocer esas variedades, estudiarlas y ayudar a conservarlas para evitar que desaparezcan.
Y quizá también descubrir el mejor tomate de España.
El sábado 22 de agosto, estas variedades podrán participar en el Concurso Nacional del Tomate Antiguo, el certamen en el que un jurado de expertos escogerá cuál es el Mejor Tomate de España de 2026.
Un verano más, Polanco se convierte en la Capital del Tomate
La búsqueda coincidirá con la VIII Feria Nacional del Tomate Antiguo, que se celebrará los días 22 y 23 de agosto y volverá a reunir en Polanco a productores, expertos y aficionados llegados desde diferentes puntos del país. Durante un fin de semana, el tomate será el protagonista absoluto.
Rosa Díaz explica que la Feria atrae cada verano a amantes de la huerta de toda España y convierte a Polanco en la «Capital del Tomate». Pero este año la organización quiere mirar también hacia casa y reforzar el vínculo entre uno de los principales encuentros hortícolas del país y las huertas del propio municipio.
Por ello, el Concurso Nacional del Tomate Antiguo estrenará una categoría especial para los vecinos de Polanco. «Queremos que la Feria sea también de nuestros vecinos, que se sientan parte activa de ella y que vean reconocido ese conocimiento que se ha transmitido durante generaciones», señala la alcaldesa.
Esos tomates de antes
El Concurso de Mejor Tomate Antiguo es uno de los grandes momentos de la Feria. Sobre las mesas aparecen tomates de formas imposibles, colores inesperados y nombres que cuentan historias de pueblos, familias y lugares situados a miles de kilómetros.
El jurado no busca el tomate más perfecto. Busca sabor. Aroma. Textura. Singularidad. Y también la riqueza genética que esconden variedades que forman parte de la historia de la huerta tradicional.
Los tomates presentados pueden, además, contribuir a ampliar el Banco de Semillas de Tomate Antiguo, creado para evitar que variedades históricas desaparezcan definitivamente. Su trabajo no consiste únicamente en guardar semillas. También busca que vuelvan a la tierra mediante el reparto gratuito de simientes y plantones para que estos tomates continúen cultivándose. Porque una semilla guardada conserva una variedad. Pero una semilla plantada la mantiene viva.
El pequeño tomate que estuvo a punto de desaparecer y acabó siendo el mejor de España
A veces, buscar esos tomates merece la pena. La pasada edición de la Feria dejó una historia que resume perfectamente el espíritu del certamen. Una variedad procedente de Zaragoza que estuvo a punto de desaparecer durante los años 80 terminó siendo elegida, por unanimidad del jurado de expertos, como Mejor Tomate de España.
No era un tomate enorme ni especialmente espectacular. Era un pequeño fruto, aproximadamente del tamaño de una pelota de ping pong, de color rojo intenso y con un sabor potente y equilibrado. Y fue el mejor entre cerca de 600 variedades.
Su escasa producción había provocado que los agricultores fueran dejando de cultivarlo poco a poco. Durante años estuvo cerca de desaparecer hasta que el trabajo del Centro de Investigación Agraria de Aragón y de los agricultores de Huerto EsVida permitió recuperar la variedad. Décadas después, aquel pequeño tomate casi olvidado consiguió el galardón más prestigioso del país en el mundo del tomate.
En la final superó al tomate de Aretxabaleta, ganador en 2021 y 2022, y a la variedad conocida como «tío Asensio», procedente de Sigüenza, en Guadalajara.
El tomate Moya Verde, cultivado por Luis Bolado, se impuso por su parte a las variedades English Rose y Champagne para ganar la categoría internacional, mientras que el tomate tradicional de Luey, procedente de la huerta de Luis Alconero, logró el primer puesto autonómico frente a las variedades de Socabarga y Barcenilla.
Quizá esté creciendo ahora mismo en una huerta de Polanco
La Feria Nacional del Tomate Antiguo se ha convertido en uno de los principales encuentros hortícolas de España. Charlas técnicas, catas, talleres, showcookings y exposiciones reúnen cada verano a profesionales, productores y curiosos alrededor de un fruto que forma parte de nuestra cocina y de nuestra memoria.
Este agosto volverán a llegar a Polanco tomates de diferentes puntos de España y del mundo. Pero antes de buscarlos a cientos o miles de kilómetros, la Feria quiere mirar detrás de las casas, entre las tomateras de las pequeñas huertas y en esos sobres donde algunas familias todavía guardan las semillas de un año para otro.
Porque quizá el próximo Mejor Tomate de España no tenga todavía un nombre. Quizá simplemente sea «el tomate del abuelo». Y quizá lleve décadas creciendo en una huerta de Polanco.
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