SIBO y deporte: qué comer antes y después de entrenar
Gades Salud
28 de febrero, 2026
Hacer deporte cuando tienes SIBO puede sentirse como intentar correr con piedras en los bolsillos
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Hacer deporte cuando tienes SIBO puede sentirse como intentar correr con piedras en los bolsillos. Las molestias digestivas, desde la hinchazón hasta los gases, a menudo arruinan no solo tu jornada sino también tus ganas de superarte en cada entrenamiento. Si lo piensas, lo más sensato es buscar la energía sin jugarle una mala pasada a tu digestión. No olvides que este artículo es informativo; siempre es mejor acudir a un especialista en digestivo o a un nutricionista que sepa ajustar las dieta para SIBO a tus verdaderas necesidades, porque cada caso de SIBO es tan único como un partido sin reglas claras.
Entender el SIBO y su impacto en el deporte
El SIBO (Sobrecrecimiento Bacteriano del Intestino Delgado) puede poner obstáculos en la carrera deportiva de cualquiera. Al interferir con la absorción de nutrientes y la digestión, deja un rastro de síntomas incómodos como dolor, fatiga o incluso esos repentinos viajes al baño cuando menos los deseas. Curiosamente, para quien busca superar sus marcas, el mayor reto no es solo el cansancio, sino lograr que el cuerpo absorba lo necesario para reconstruirse. A veces parece que la alimentación fuese como un entrenador exigente que te dice lo que puedes o no puedes comer.
Las estrategias alimentarias suelen girar en torno a una dieta baja en FODMAP, ya que estos carbohidratos fermentables hacen que las bacterias fastidiosas ganen la partida. Por cierto, si necesitas ayuda profesional, existen centros como Gades donde la atención tiende a ser cercana y adaptada realmente a ti. Aquí, una comida equivocada puede convertirse rápidamente en el enemigo del día, así que confiar en expertos es más que recomendable para gestionar el SIBO de manera completa.
Qué comer antes de entrenar para tener energía sin molestias
No hay nada peor que empezar un entrenamiento sintiendo tu estómago como un tambor sonando. Comer para entrenar se convierte así en una pequeña estrategia de guerra: hay que elegir alimentos sencillos pero efectivos, que no pongan nervioso el intestino. Si apuestas por lo seguro, evitarás calamidades a mitad de serie.
Antes de atarte las zapatillas, parar un momento para pensar en tu comida previa puede ahorrarte problemas inesperados. Apostar por alimentos ligeros se parece un poco a elegir el camino más directo hacia la meta, aunque a veces haya tentaciones en forma de bollería o fruta muy madura.
Alimentos clave para tu comida pre-entreno
• Carbohidratos bajos en FODMAP: Son la gasolina confiable. Piensa en el plátano poco maduro, las fresas, los arándanos o las naranjas (con mesura, por supuesto). El arroz blanco y los copos de avena sin gluten también suelen funcionar muy bien, igual que una rebanada modesta de pan de espelta.
• Proteína magra y digestiva: Aquí los campeones son los huevos, el pollo, el pavo y el pescado blanco, ideales para mantener la masa muscular sin provocar dramas digestivos.
• Poca grasa y fibra en ese momento: Olvídate momentáneamente de los frutos secos y las semillas, y limita las grasas; son como cuestas empinadas en la digestión justo antes del ejercicio.
¿Cuánto tiempo antes debo comer?
Para la mayoría, comer entre 1,5 y 2 horas antes suele ser suficiente, aunque algunos lo encuentran mejor con un margen mayor. Esto ya depende un poco de cómo responde tu cuerpo y de ese entrenamiento en particular.
Ejemplo práctico de comida antes del ejercicio
Imagina sentarte ante una tortilla francesa con espinacas (aliadas bajas en FODMAP) y una tostada de pan de espelta. Para añadir dulzura sin temor, unas fresas completan una pre-entreno segura, fácil de digerir y bastante sabrosa.
Qué comer después de entrenar para una recuperación óptima
Después del esfuerzo, el cuerpo pide a gritos recuperar fuerzas, pero hacerlo bien es otro cantar. Aquí la clave gira en torno a reconstruir los músculos y reponer la energía perdida, pero cuidando que el estómago no se convierta en el villano del relato, como suele pasar si comes sin criterio.
Nutrientes esenciales para la recuperación post-ejercicio
• Proteínas fáciles de digerir: No tiene sentido complicarse; el huevo, el pescado blanco y la pechuga de pollo a la plancha rara vez fallan.
• Carbohidratos sencillos para recargar pilas: Nada como el arroz blanco o la patata cocida, excelentes para el glucógeno. Un poco de plátano puede aportar ese punto dulce que también ayuda tras entrenar.
• Verduras bajas en FODMAP: Puedes animar el plato sin arriesgar: calabacín, zanahoria o berenjena, mejor cocidas que crudas.
Ejemplo de comida para después de entrenar
Una buena idea tras el ejercicio podría ser un plato de arroz blanco con pollo a la plancha y un salteado de calabacín y zanahoria. Si tienes ganas de fruta puedes darte el capricho con unos arándanos frescos, que rara vez dan problemas a personas con SIBO.
En cuanto a la hidratación, elegir agua parece poco emocionante pero es seguro. Las bebidas deportivas con azúcares o ciertos edulcorantes pueden ser una trampa disfrazada de ayuda. Para quienes toleran bien la proteína de suero sin lactosa, un batido con bebida de almendras sin endulzar puede cuadrar bien como extra.
No lo olvides: SIBO y deporte requieren paciencia y autoconocimiento. Escuchar las reacciones de tu cuerpo te puede ahorrar más de una decepción. Con tiempo, y el apoyo adecuado, identificarás lo que mejor te va, y lograrás entrenar sin que tu digestión te juegue una mala pasada. Al final, tu propia alimentación será, casi seguro, ese compañero leal en tu camino a recuperarte y superarte.
Poco a poco, dar con una pauta personalizada hará que disfrutes otra vez del deporte, sin temor a los síntomas y con la energía suficiente para rendir al máximo. Y por cierto, contar con la experiencia de Gades puede marcar un antes y un después en este proceso, consiguiendo que tu dieta y tu entrenamiento jueguen finalmente en el mismo equipo.
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