Carolina Rodríguez: "Agroalimentación innovadora: un sello de liderazgo para España"
ENISA
28 de junio, 2026
La fuerza del sector agroalimentario en nuestro país es indiscutible, segundo motor económico por detrás del turismo
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Carolina Rodríguez
Consejera Delegada de Enisa
La fuerza del sector agroalimentario en nuestro país es indiscutible. Es el segundo motor económico —solo por detrás del turismo— y aporta el 8,6 % del PIB. O lo que es lo mismo, alrededor de 125.000 millones de euros anuales, más de 2,5 millones de empleos y un volumen exportador superior a los 77.000 millones de euros,
Estas cifras no solo reflejan el buen hacer español; son también la evidencia del alto grado de competitividad y rentabilidad del sector impulsado por la innovación.
España es más competitiva, sostenible y eficiente gracias a ella, algo especialmente relevante en un contexto marcado por el cambio climático, la incertidumbre geopolítica y unas exigencias de mercado cada vez más elevadas. Un entorno en el que los desafíos son constantes y crecientes.
Ser una potencia nacional e internacional, como ya lo somos, no basta. Por un lado, la volatilidad de los precios, la escasez de recursos hídricos y los efectos del cambio climático. Por otro, las tensiones comerciales y las crisis geopolíticas hacen que reforzar la autonomía estratégica y reducir la dependencia exterior resulte fundamental.
En este contexto, la innovación ha dejado de ser una opción para startups y pymes y se ha convertido en una condición indispensable. Un impulso que no surge de manera aislada. La semilla de la innovación en España está estrechamente ligada al papel de la financiación pública.
En el caso de Enisa, la herramienta que mejor representa esa colaboración es AgroInnpulso. Se trata de una financiación destinadas a la cadena agroalimentaria, cuyos fondos provienen del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Hasta la fecha, se han aprobado cerca de 46,4 millones de euros.
Este apoyo ya ha permitido que 280 empresas incorporen tecnologías como la inteligencia artificial, el análisis de datos, la sensorización o la automatización, optimizando el uso de recursos, mejorando los rendimientos y reduciendo el impacto ambiental, al tiempo que avanzan hacia modelos de producción más eficientes, sostenibles y conectados.
Decía recientemente el ministro del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, que “el reto no es solo producir alimentos, sino también producir las herramientas que permitan producirlos mejor”. Y así es. Apostar por la innovación no es solo una cuestión económica, sino estratégica, porque garantizar la seguridad alimentaria, fortalecer el medio rural y liderar la transición hacia un modelo sostenible son objetivos que definen el país que queremos seguir siendo.
Gracias a que contamos con uno de los ecosistemas agrotecnológicos más dinámicos de Europa —impulsado por una estrategia pública sostenida desde 2021, con instrumentos como AgroInnpulso, así como programas de aceleración, innovación y colaboración público-privada—, podemos afirmar que España es hoy un referente en eficiencia, sostenibilidad, rentabilidad y competitividad en el ámbito agroalimentario.
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