Foto: APROMAR.

Alimentación del futuro: el papel de la Acuicultura

Acuicultura de España

19 de octubre, 2022

El pescado es una fuente sostenible de proteína animal, y la Acuicultura permite obtenerlo con un uso muy eficiente de los recursos



Todos somos conscientes de que los recursos del planeta tienen un límite y, por tanto, alimentarnos de manera responsable es uno de los desafíos más importantes a los que nos enfrentamos. Es bien conocida la cifra de 9.700 millones de personas, la población que se estima que habrá en 2050. Para poder alimentarlos a todos, más que un anillo mágico, deberemos lograr crear sistemas alimentarios eficientes y sostenibles.

En este contexto, la Acuicultura, junto con otras formas de producción sostenible, tiene el potencial y el compromiso de ser parte de la solución. Y es que desde la propia FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), señalan que la Acuicultura tiene un papel clave en la alimentación del futuro, más sostenible, integradora y responsable con las personas y el medio ambiente.  

Como nos recuerdan desde Acuicultura de España, el pescado es una fuente sostenible de proteína animal, y la Acuicultura es un sistema que nos garantiza su suministro y su acceso democrático, ya que permite cultivar pescados con un uso muy eficiente de los recursos (energía, nutrientes, espacio y agua).

En concreto, la Acuicultura presenta ventajas frente a la ganadería y agricultura tradicionales:

· Menor demanda de tierra cultivable.
· Menores emisiones de CO2, fósforo y nitrógeno.
· Uso más eficiente y menor del agua.
· Mejores conversiones de los alimentos en las especies en cultivo.

Un aspecto que se suele debatir cuando se habla de la sostenibilidad de la Acuicultura son los piensos que se utilizan para alimentar a las especies acuícolas. En este sentido, hay que destacar que los piensos utilizados están estudiados según las características y la edad de la especie en crianza y que, en los últimos años, se está trabajando para sustituir en gran medida la harina y el aceite de pescado, procedentes de pesquerías extractivas, por materias primas alternativas de origen vegetal y algas, que mantienen la calidad nutricional del pescado, como su contenido en ácidos grasos Omega 3. También se ha promovido la utilización de harinas y aceites de pescado procedentes de los descartes pesqueros o de productos de reutilización de fábricas de conservas, algo totalmente en línea con la Economía Circular.

Como hemos visto, la Acuicultura genera menos emisiones de CO2, pero es que además el sector busca reducir aún más su huella de carbono. Para lograrlo, en primer lugar está trabajando en identificar las principales fuentes de emisión de gases (extracción de materias primas, consumo enérgico de las instalaciones, transporte, residuos generados, etc.) y, de cara a reducirlas, está estudiando medidas como aplicar el uso de energías renovables durante el proceso de cría de las especies, por ejemplo.

No podemos olvidar que fomentar producciones acuícolas cada vez más sostenibles reducirá la presión sobre los recursos actuales, contribuyendo a la lucha frente al Cambio Climático. Algo crucial si tenemos en cuenta que nuestros mares y ríos, así como las comunidades costeras, se enfrentan a amenazas tan graves como la subida del nivel del mar, el aumento de la acidez en los océanos o las sequías e inundaciones de las regiones limítrofes.

El sector, representado en Acuicultura de España, cuenta con una Memoria de Sostenibilidad en la que se compromete a la mejora continua en variables clave de responsabilidad social, económica y medioambiental. Este camino está en línea, además, con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030. 

Así, de los 17 ODS, la acuicultura tiene un efecto directo sobre cinco:

· ODS1 (Fin de la Pobreza).
· ODS2 (Hambre Cero).
· ODS8 (Trabajo Decente y Crecimiento Económico).
· ODS12 (Producción y Consumo Responsable).
· ODS14 (Vida Bajo el Agua).

 

Pescado, el 'superalimento' de los mares y ríos

De cara a los consumidores, tienen la garantía de que los pescados que provienen de la Acuicultura son productos seguros, sanos, frescos y sabrosos.

Existe una gran variedad de especies animales y vegetales que son ricas en nutrientes (proteínas, ácidos grasos omega-3, vitaminas, minerales y micronutrientes esenciales) e imprescindibles en nuestra gastronomía y cultura: dorada, lubina, corvina, rodaballo, anguila, seriola, lenguado, atún rojo, trucha arcoíris, esturión y fitoplancton.

El pescado de acuicultura es una importante fuente de ácidos grasos saludables, responsables de la reducción del colesterol, aliados de la capacidad intelectual y del correcto funcionamiento del sistema nervioso. Para consumir una dosis adecuada de Omega 3, bastan 200 gramos de alguna especie de acuicultura como, por ejemplo, la dorada.

El pescado criado en acuicultura es sometido a un exhaustivo seguimiento, cuidado de su hábitat y alimentación. La calidad nutritiva de la dieta de las especies de crianza es uno de los pilares de la acuicultura. Su desarrollo es en aguas limpias y con fuerte renovación, ya sea por el oleaje en el mar o por las corrientes de los ríos. Otra cosa que no debemos olvidar es su frescura, por el mínimo tiempo que transcurre desde que salen del agua hasta que llegan al consumidor.