Mercados Municipales de Madrid, lo que nos une, lo que nos diferencia.

Guillermo del Campo Fernández-Shaw, Mercado de La Paz

9 de octubre, 2022

Guillermo del Campo Fernández-Shaw, Director Gerente Mercado de La Paz
Cada Mercado Municipal es de su gente, pertenece a su barrio y a su ciudad.

Soy un hombre afortunado porque me piden que os hable de Mercados, de mi trabajo convertido en pasión; y quiero que sepáis que al referirme a ellos lo haré con descarada subjetividad, pues me considero incapaz de describirlos con la objetividad mínima que se me ha de presuponer. Pero es que los Mercados tradicionales de abastos, nuestros Mercados de toda la vida son unos espacios tan increíbles, tan especiales, tan llenos de vida … que hace tremendamente difícil el que me pueda abstraer de la maravillosa realidad que tengo la fortuna de vivir cada día.

Y más en una ciudad como Madrid, en donde sus Mercados siguen siendo protagonistas de cuarenta y cinco realidades comerciales diferentes repartidas por casi toda su geografía local y en donde la complicidad de aquéllos con nuestros poderes públicos (autonómico y especialmente local) es francamente extraordinaria pues todavía les consideran como un activo social y comercial digno de salvaguardar, proteger y promover.

Soy persona de Mercado porque soy persona de barrio.

En Madrid cada Mercado por sí mismo cobra su especial y única relevancia porque ponen en valor sus propias señas de identidad, su gran historia forjada a lo largo de los años y sus pequeñas intrahistorias nacidas por la diaria interacción de sus protagonistas: los comerciantes, paradistas o placeros con sus clientes, visitantes y amigos.

Porque no olvidéis que cada Mercado Municipal es de su gente, pertenece a su barrio y a su ciudad: porque el Mercado llora a los que se van, cuida de sus mayores y se afana por atraer a los más jóvenes.

Pero sobre todo y por encima de todo el Mercado crea conciencia, crea grupo, crea comunidad, crea confidencias y empatía, crea tranquilidad y al mismo tiempo dinamismo…  crea relaciones sociales, “crea” vida, une.

Soy persona de Mercado porque soy persona de barrio, de pueblo, de ciudad; soy persona de Mercado porque creo y defiendo la naturalidad frente a la artificiosidad, porque me apasiona su diversidad, su autenticidad, su dinamismo, su vitalidad.

Soy persona de Mercado porque cada día que abrimos nuestras puertas nos enfrentamos a distintos retos y desafíos - en la mayoría de las ocasiones en situación de clara inferioridad - y soy persona de Mercado porque son los ejes sobre los que pivotan las vidas de muchas personas, porque se configuran como verdaderos referentes sociales y comerciales que cohesionan, que permiten y garantizan la convivencia entre vecinos, familias, amigos y visitantes, y porque en cierto modo han sido, son y me gustaría que continuaran siendo parte de nuestras vidas.

Soy persona de Mercado porque creo profundamente en sus comerciantes, esas todavía raras avis que luchan por mantener intacta una fe que muchos niegan, aquéllos que siguen siendo unos locos entusiastas de su profesión y que perseveran por llenar ese minuto inexorable y rápido de sesenta segundos de valor y trabajo, esos “jóvenes” emprendedores que - muchos desde hace décadas - día tras día, semana tras semana continúan sin padecer fatiga montando con mimo y esmero su puesto, banca o parada.

Y soy persona de Mercado porque me encanta su desorden ordenado, porque me atrapa su grandiosidad y colorido, porque me sigue sorprendiendo la presentación de sus productos, porque me genera confianza el interés en mantener vivo el trato cordial, afable, casi familiar con los que les van a visitar.

Soy de Mercado porque quiero buscar lo diferente, porque quiero que me dejen sorprender cada día; y soy de Mercado porque cuando estoy junto con mis comerciantes veo a nuestros clientes, visitantes y amigos con una sonrisa de complicidad dibujada en la boca.

Soy de Mercado porque me recuerda a mis padres, a la cocina de mi abuela, a cuando iba al colegio, a mis vecinos y amigos de toda la vida; soy de Mercado porque quiero que se recupere lo que nunca se debió perder y porque quiero que se ponga en valor el trabajo callado, riguroso, admirable y único de sus verdaderos héroes, sus protagonistas: los comerciantes.

Soy de Mercado porque creo en su transformación, en su resiliencia, en su capacidad de superación, en su poder de atracción, en su necesidad de consolidación; soy de Mercado porque he nacido con ellos y porque sigo aprendiendo, día tras día, de los profesionales que están detrás de cada mostrador.

Laureano Turienzo, una de las mayores autoridades a nivel mundial en el retail moderno, ha afirmado en muchos foros que a la hora de vender un producto ni el algoritmo más desarrollado del mundo digital es capaz de competir con la prescripción que de sus productos hace un pescadero a su cliente; y creedme cuando os digo que no es un ejemplo puesto al azar.

Él es de Mercados, Ella es de Mercados, yo también.

Tan sólo permitid que os atrape … ya me contaréis.

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